Transhumanismo

Nuestro amigo y colaborador, ALBERT CORTINA RAMOS, ha publicado un nuevo libro: ¡Despertad! Transhumanismo y Nuevo Orden Mundial (EUNSA editorial). Ayer fue su presentación on line en la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno. Hora y media de ponencias a cada cual más interesante e inspiradora, que se pueden encontrar enhttps://www.youtube.com/watch?v=saq7mdk4Dmo

Hemos hablado en otras ocasiones en la web de AGABI de lo que es y significa el transhumanismo. Ahora solo quiero trasmitir alguna de las ideas tratadas en esa presentación, sin que sea, ni mucho menos, un resumen de la mima.

El profesor FRANCES TORRALBA ROSELLÓ, filósofo y teólogo, catedrático de Ética de la Universidad Ramon Llull (Barcelona), señaló que la clave del transhumanismo es su intolerancia a la finitud, a la corporeidad y a la indigencia, en definitiva, a la contingencia de la criatura humana. Ante ella, caben cinco reacciones: 1) la desesperación “El yo que rechaza el finito para habitar en un mundo infinito fantástico terminará en la desesperación” escribió Kierkegaard; 2) la resignación estoica; 3) la evasión; 4) el fideísmo tecnocrático y cientista que lo apoya todo en una “tecnología redentora”, que es lo propio del transhumanismo; y 5) le esperanza, porque no somos seres simplemente “arrojados a este mundo” (Sarte), sino creados, sostenidos y cuidados por Dios. El libro de Cortina es un análisis del transhumanismo desde ese ángulo, y, por ello, es un libro lleno de esperanza que clama imperativamente por que los ciudadanos salgamos de nuestro letargo.

El doctor PABLO SANZ BAYÓN, profesor de derecho mercantil de ICADE, considera que el Nuevo Orden Mundial está dirigido por una cibercracia constituida por pensadores que defienden el transhumanismo, una elite de intelectuales y tecnólogos con sede en Silicon Vally (California) como centro icónico, unos pocos gigantes tecnológicos, las denominadas BIGTECH o GAFAM: Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft (a las que habría que añadir Twitter), a los que hay que añadir el poder financiero de Wall Street que lo sostiene: principalmente los megabancos (JP Morgan, Goldman Sachs, State Street etc.) y las gestoras de fondos de inversión (BlackRock, Fidelity, Vanguard etc.).

Ahora mismo, el centro del poder mundial de esa cibercracia, junto con el ciberespacio no solo son las redes sociales, sino la industria del software y programación de los algoritmos, la ciencia de datos (Dataismo), la inteligencia artificial, los servicios de hosting y el sector del entretenimiento, ocio y psicología de masas. El auge de la cibercracia está provocando una metamorfosis de Internet en todos los aspectos. Sin embargo, esta cibercracia no se para ahí, sino que quieren alcanzar la omnisciencia, la omnipresencia y hasta la inmortalidad. Se trata de un materialismo gnóstico y pitagórico, de un capitalismo cognitivo y de la vigilancia, cuyos riesgos individuales y sociales son muy peligrosos, pues tratan de modificar la naturaleza humana y controlar la sociedad.  

La cibercracia es hoy por hoy el principal pilar del sistema de gobernanza global. Un poder no democrático ni representativo, un poder de terratenientes y latifundistas del ciberespacio, que imponen una tiranía cibernética para dirigir el rumbo de la sociedad y modular en su interés la libertad de información y de expresión.

El reto de estos momentos no es solo conocer la estructura del mercado y de la propiedad de Internet y exigir que las leyes estatales democráticas regulen este fenómeno cibercrático, sometiendo a las BIGTECH a sus jurisdicciones y tribunales, exigiendo transparencia y neutralidad a sus plataformas y sistemas algorítmicos, sino, que debemos despertar y entender que hay escoger entre la libertad y la dignidad de la persona, o bien, asumir la esclavitud y obsolescencia de los seres humanos no mejorados biotecnológicamente y la deshumanización progresiva de nuestra civilización. Esa alternativa es la que propone Cortina en su esperanzado libro.