Activismo trans en las facultades de medicina.

En 2019, el New England Journal of Medicine publicó el caso de un hombre transgénero de 32 años que acudió a un servicio de urgencias quejándose de dolor abdominal. Aunque el paciente comentó que era transgénero, ese dato no quedó registrado en su historia clínica. La enfermera del triaje consideró que el paciente era un hombre obeso, cuyo dolor provenía de haber dejado de tomar un medicamento destinado a aliviar su hipertensión, y que el caso no era urgente. Pero estaba equivocada: la paciente estaba en avanzado estado de gestación. Para cuando el personal del hospital se dio cuenta de ello, ya era demasiado tarde. Como resultado, el bebé del hombre transgénero nació muerto.

Una lección de este caso dramático es que no reconocer las diferencias entre hombres y mujeres puede ser clínicamente peligroso.

Según un artículo de Katie Herzog en Bari Weiss’s Substack esto sucede porque las facultades de medicina están siendo manejadas por activistas transgénero muy beligerantes. Como ejemplo de ello, cita un incidente en “una de las mejores facultades de medicina del sistema de la Universidad de California. El profesor hizo una pausa durante una clase para dar una disculpa: «Dije “cuando una mujer está embarazada”, lo que implica que solo las mujeres pueden quedarse embarazadas y les pido disculpas a todos ustedes».

El informe de Herzog se centra en cómo muchos profesores niegan el sexo biológico, temerosos de que sus alumnos lo califiquen de transfóbicos. Y muestra cómo las verdaderas víctimas de esa negación no son los estudiantes de Medicina, sino los pacientes, quizás lo más importante, los transgénero.

Además, Herzog comenta: «… A algunos de los mejores estudiantes de Medicina del país se les está enseñando que los humanos no somos, como los demás mamíferos, una especie bisexual. Están aprendiendo que la noción de sexo es solo una creación hecha por el hombre. Estoy de acuerdo, en que la idea de que el sexo es una construcción social puede ser un interesante tema de debate en una clase de Antropología. Pero en Medicina, la realidad material del sexo realmente importa, en parte porque la negativa a reconocer el sexo puede tener efectos devastadores para el paciente»

Actualmente, bastante profesores de las facultades de Medicina de los EE.UU. se disculpan por emplear en sus clases términos como «hombre» o «mujer». Tienen miedo de que sus estudiantes, algunos de los cuales actúan como auténticos comisarios políticos, los tachen de transfóbicos. Así es como el activismo ideológico trans se está apoderando de la Medicina.