Objeción de conciencia.

La Corte Suprema de México (el Tribunal Constitucional) está desmantelando el derecho de los médicos a la objeción de conciencia.

En septiembre, la Suprema Corte de México definió primero el aborto como un derecho, y pocos días después invalidó un artículo de la Ley General de Salud que, a juicio de los magistrados, protegía el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario con demasiada amplitud.

En su decisión del 20 de septiembre, ocho miembros del tribunal de 11 miembros declararon que el ejercicio de los derechos reproductivos de las mujeres no debe ser frustrado por médicos que apelan a su conciencia. De manera algo confusa, también afirmó que la objeción de conciencia era un derecho constitucional. El presidente de la Corte Suprema, Arturo Saldívar, declaró en El País:  «no podemos emitir un cheque en blanco que niegue los servicios de salud, particularmente el derecho al aborto». Y añadió: «Grupos conservadores y religiosos están presionando a esta Corte para que reconozca el derecho a la objeción de conciencia ilimitada porque saben que este es el fin del derecho de las mujeres a tener un aborto digno. Me parece inaceptable reconocer un derecho que las mujeres han luchado para ganar y luego permitir que su ejercicio se empantane en manos de objetores de conciencia y grupos políticos».

Nuestra valoración:

Una sociedad verdaderamente liberal sabe hacer espacio a personas con distintas concepciones del mundo, sobre todo en cuestiones tan controvertidas como el aborto o la eutanasia. Basta con que se tome en serio los medios de que se ha dotado, como las objeciones de conciencia o las acomodaciones razonables. El problema surge cuando los poderes públicos recelan de ellos.