Reasignación de sexo.

La Corte de Apelaciones del Reino Unido ha invalidado una declaración de la High Court de Inglaterra y Gales, de diciembre de 2020, la cual establecía que una persona menor de 16 años no podía, habida cuenta de su inmadurez psicológica, dar su consentimiento informado a un tratamiento con fármacos bloqueadores de la pubertad, paso inicial de las terapias de “reasignación de sexo”.

La High Court había examinado el caso planteado por Keira Bell, hoy de 24 años, contra la clínica de identidad de género de Tavistock, en Londres. Bell exigió responsabilidades a la institución médica, perteneciente al NHS (el sistema público de salud), por haberle suministrado dichos bloqueadores a los 16 años, momento en que inició su tratamiento químico para “transitar” al sexo masculino, pero una edad en la que ella carecía de la madurez necesaria para tomar una decisión de ese calado. A día de hoy, Bell tiene vellosidad facial y voz grave, y lamenta su decisión de adolescente.

La conclusión de los jueces de la High Court, en diciembre, refería que un menor de 16 años difícilmente comprendería las consecuencias a largo plazo de los bloqueadores de la pubertad. Los magistrados señalaron la necesidad de reparar en la incertidumbre que rodea a esos tratamientos, que tienen “indicios muy limitados respecto a su eficacia o a aquello que persiguen. Es lo que, en nuestra opinión, puede describirse con toda propiedad como un tratamiento experimental”.

Asimismo, subrayaron la falta de claridad en cuanto a los propósitos del uso de bloqueadores, “particularmente si estos ofrecen una ‘pausa de reflexión’ en un estado ‘hormonalmente neutro’, o si se trata de una terapia para limitar los efectos de la pubertad y, después, dar paso a una mayor intervención química y quirúrgica”.

Los jueces añadieron que los médicos de pacientes entre los 16 y los 18 años que presentaran síntomas de disforia de género debían consultar con un tribunal antes de comenzar cualquier tratamiento físico.

Ante esa situación, Tavistock suspendió la prescripción de bloqueadores hormonales y de hormonas de sexo opuesto –testosterona para las chicas, estrógeno para los chicos– a menores de 16 años. Pero también recurrió la decisión, y he aquí que la Corte de Apelaciones le ha dado la razón.

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