Organización Mundial de la Salud (OMS).

El informe final de una Comisión Independiente que investigó las acusaciones de explotación y abuso sexuales derivadas de la respuesta de la OMS al décimo brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) se publicó el 28 de septiembre. El informe describe docenas de acusaciones espantosas hechas por mujeres vulnerables y niñas, incluidas demandas de sexo a cambio de trabajo y recursos y nueve violaciones, que resultaron en muchos embarazos (uno de una niña de 13 años), abortos forzados y el nacimiento de 22 bebés. Se acusó a 21 hombres empleados por la OMS, desde contratados temporales hasta personal internacional altamente capacitado. Estas acusaciones plantean serias dudas sobre la integridad, la confianza y la gobernanza de la OMS. La forma en que responda a estos hechos seguramente impactará en el futuro de la organización.

En un artículo del 9 de octubre pasado, The Lancet examina el informe y sus recomendaciones en detalle, así como las críticas a la respuesta de la OMS. Los incidentes descritos, en los que hombres con poder y recursos utilizaron sus ventajas para explotar a algunas de las mujeres y niñas más vulnerables del mundo durante una emergencia mortal en un país de bajos ingresos, difícilmente podrían ser más horribles. Las personas que la OMS se esfuerza por proteger han visto destrozadas sus vidas por las mismas personas designadas por la OMS para ayudarlas.

Estos incidentes no son solo el resultado de individuos depredadores y las condiciones locales, sino también de un mal gobierno, una burocracia que protege al perpetrador y una cultura de permisividad. El informe describe claras deficiencias estructurales […]

Una lección clave de la décima epidemia de ébola en la República Democrática del Congo fue que, independientemente de los recursos técnicos disponibles, una respuesta no puede tener éxito sin la confianza de la comunidad. Se rechazaron las vacunas y se atacaron los centros de tratamiento. Se produjeron 450 actos de violencia o amenazas contra trabajadores de la salud entre los que hubo 25 asesinatos  y  27 secuestros […]. La OMS puso en riesgo a sus empleados, su misión y su mandato.

Los funcionarios de la OMS tardaron en responder a las acusaciones. Como ha señalado el Dra. Roopa Dhatt, profesora asistente de medicina interna en el Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Washington, DC, y subraya The Lancet: “Las mujeres y niñas vulnerables a merced de hombres poderosos no pueden seguir siendo el daño colateral de una misión humanitaria de emergencia”.

Posteriormente, la OMS ha hecho hincapié en la «tolerancia cero para la explotación y el abuso sexuales» y ha prometido tomar medidas para responder a las acusaciones y prevenir incidentes futuros. Pero la responsabilidad individual y de la organización se juzga en función de los resultados, no de los planes. La confianza que las personas depositan en la OMS para hacer lo correcto se está desperdiciando, y sin esa confianza, la OMS no podrá cumplir su misión.