Vacunación de una persona adulta en un hospital.

El profesor Vicente Bellver Capella, miembro del Comité de Bioética de España y catedrático en Filosofía del Derecho y Filosofía Política de la Universidad de Valencia, impartió la conferencia inaugural de las VII Jornadas SEQIRUS de actualización en la gripe.

Exponemos las ideas centrales de su conferencia, tomadas del artículo publicado en DIARIO MÉDICO.

La obligatoriedad o no de la vacunación para combatir la COVID-19 sigue siendo un tema debatido. Frente a la vacunación de la COVID-19 en España había varias opciones: voluntaria, no obligatoria, obligatoria y forzosa. Y aunque en nuestro país se decidió que no fuera obligatoria, para Bellver esa vacunación tampoco es voluntaria. No ha sido voluntaria al existir una obligatoriedad cívica o moral, que, además, se ha visto incentivada de forma legítima y exitosa por los poderes públicos.

Si fuera voluntaria, tendríamos derecho a renunciar a la vacuna, pero Bellver considera que no existe tal derecho: aunque uno, en el uso de su libertad puede renunciar a ella, existe, a mi modo de ver, una obligación cívica de vacunarse…. Y puesto que existe, son legítimos los incentivos que los poderes públicos hayan podido poner en marcha para promocionar dicha vacunación entre los ciudadanos. A su entender, los excelentes resultados obtenidos con este enfoque avalan el acierto de la decisión.

En relación con las nuevas incorporaciones al programa vacunal, hizo hincapié en que deben abordarse teniendo en cuenta el principio de equidad y la promoción de la disminución de las desigualdades sociales. Y sobre la vacunación antigripal de los profesionales sanitarios, recordó que no hay obligación legal, pero sí hay razones que justificarían la misma.

Sobre la vacuna de la gripe para la población infantil, puso de manifiesto que «necesita ser abordado desde la perspectiva ética, considerando los principios de sostenibilidad y efectividad; es decir, la sostenibilidad económica y social que debe garantizar la efectividad de la medida».

Bellver se detuvo más en el reto de modificar el programa de vacunas, pero sobre todo para advertir a quienes deben decidir. «Existe una gran controversia entre el colectivo de salud pública y el de pediatras y es razonable que exista un debate sobre este tipo de cuestiones. Pero la sociedad tiene que percibir que se ha llegado a un consenso y hay una acción unitaria, ya que un bien fundamental tan importante como la salud pública es la confianza en las instituciones, entre ellas las autoridades sanitarias y las sociedades científicas».

En su opinión, «si no somos capaces de trasladar a esa posición consensuada y unitaria a la sociedad, crearemos un problema de confianza y que se resienta profundamente la convivencia». Por ello, reclamó en cuestiones tan sensibles, «hacer un esfuerzo de entendimiento y consenso para trasladar un mensaje robusto que genere confianza».