Chloe Cole durante su declaración. Facebook.

Chloe Cole, una joven californiana, ha testificado ante legisladores en su propio Estado, en Luisiana y en Florida sobre su experiencia a manos de médicos que afirman el género. Chloe comenzó a hacer la transición a un hombre a los 13 años y fue sometida a una mastectomía doble a los 15.

El video de la declaración de Chloe puede visionarse en el enlace: https://www.facebook.com/watch/?v=412402700331012

Ofrecemos la traducción al español de su testimonio en Luisiana, que es sobrecogedor.

«Mi nombre es Chloe Cole, soy del Valle Central de California y expaciente infantil transgénero. Actualmente tengo 17 años y estuve en transición médica desde los 13 a los 16 años.

Después de confesar a mis padres que era un niño transgénero a los 12 años, consulté a un terapeuta pediátrico en julio de 2017 y un «especialista en género» me diagnosticó disforia al mes siguiente. Los profesionales de la salud están capacitados para seguir estrictamente el sistema de atención afirmativa, incluso para pacientes infantiles, en parte debido a la prohibición de la “terapia de conversión” de California. Hubo muy poca vigilancia y no se me sugirieron otros tratamientos para mi disforia.

Cuando mis padres preguntaron sobre la eficacia de los tratamientos hormonales, quirúrgicos y de otro tipo de “tratamientos de afirmación” para niños disfóricos, los profesionales ignoraron sus preocupaciones. Ni siquiera sabían que existían detransicionistas, hasta que fui uno.

La única persona que no me afirmó fue el primer endocrinólogo que consulté. Se negó a ponerme bloqueadores y expresó su preocupación por mi desarrollo cognitivo. Sin embargo, fue fácil encontrar a otro endocrinólogo para obtener una receta de bloqueadores y testosterona, al igual que para conseguir una segunda opinión en referencia a cualquier otro problema médico. Después de solo dos o tres citas con el segundo endocrinólogo, me dieron los formularios de consentimiento para bloqueadores de la pubertad (Lupron) y andrógenos (Depo-Testosterona). Comencé a tomar bloqueadores en febrero de 2018 y, un mes después, recibí mi primera inyección de testosterona. Recibí inyecciones de Lupron durante aproximadamente un año.

Después de dos años con testosterona, le expresé a mi terapeuta que buscaba una cirugía superior con la que extirpasen mis senos. Me recomendaron a otro especialista en género, quien me envió a un cirujano de afirmación de género. Después de mi primera consulta con este cirujano, mis padres y yo fuimos invitados a asistir a una clase de “cirugía superior”, que tenía alrededor de 12 niños en transición de Mujer a Hombre (FTM). Inmediatamente me llamó la atención lo temprano que había aparecido la transición en alguno de ellos, pues algunos eran mucho más jóvenes que yo, que tenía 15 años en ese momento y había estado en transición durante 3 años.

Cuando miro hacia atrás, veo que mi clase en la escuela me animó, inadvertidamente, a afirmar mi decisión  de cambiar de sexo, creo que ello se debió a un sentimiento de grupo originado por ver a niñas como yo pasando por lo mismo. A pesar de todas las consultas a los médicos, siento que no entendí todas las consecuencias que surgirían con cualquiera de las decisiones que estaba tomando. No me di cuenta de lo traumática que sería la recuperación, y no fue hasta casi un año después de la operación quirúrgica cuando me di cuenta de que no podría amamantar a mis futuros hijos. Nunca podré hacer eso como madre.

La peor parte de mi transición iban a ser los efectos en la salud a largo plazo, para lo que no di mi consentimiento a sabiendas en ningún momento. Durante mi transición, desarrollé problemas del tracto urinario, que parecen haber empeorado desde que dejé de tomar testosterona. He tenido coágulos de sangre en la orina y no puedo vaciar completamente la vejiga. Debido a que mi sistema reproductivo aún se estaba desarrollando mientras tomaba testosterona, su función general es ahora completamente desconocida. Tengo cambios irreversibles y puedo enfrentarme a complicaciones graves durante el resto de mi vida.

La medicina moderna me falló».

¿Hasta qué punto estaban seguros los médicos de que Chole había dado un consentimiento informado para estos procedimientos, que cambiaron su vida?

 Este no es un asunto menor en ningún caso, pero sobre todo si se reflexiona sobre el proyecto de ley SB 107, que la Asamblea del Estado de California está estudiando para declarar al Estado un santuario para menores a quienes se les haya negado el tratamiento hormonal y la cirugía de afirmación transgénero en otros lugares.

Según  SB 107 se permitirá a las compañías de seguros, médicos y centros de contratación de estos servicios ignorar las citas donde se fuese a tratar sobre la custodia de los hijos, si el niño está ya recibiendo tratamiento médico por disforia de género. También se prohibirá a los proveedores de atención médica proporcionar información clínica solicitada por otro Estado si éste tiene una política que permita emprender acciones legales contra las personas que brindan «atención médica de afirmación de género» a niños.