Consulta médica ante una enfermedad de transmisión sexual.

Julio Tudela. Instituto Ciencias de la Vida. Observatorio de Bioética. Universidad Católica de Valencia.

Según los últimos datos disponibles, en 2019 se notificaron en España más de 36.000 diagnósticos de infecciones de transmisión sexual (ITS) sometidas a vigilancia epidemiológica, observándose un aumento en todas ellas en los últimos años. El patrón por edad y sexo muestra una mayor prevalencia entre los 25 y los 34 años, y más frecuentes en varones, a excepción de la infección por Chlamydia trachomatis, que presenta tasas más elevadas en mujeres menores de 25 años. Las crisis sanitarias, sociales y políticas a lo largo de la historia se han asociado a aumentos de ITS, por lo que se puede anticipar que el impacto provocado por la COVID-19 incremente su incidencia, si no se realizan las intervenciones apropiadas.

Según el informe del Ministerio de Sanidad español, publicado en junio de 2021, los casos de gonorrea se han duplicado entre 2016 y 2019. En el caso de la sífilis han pasado de una tasa de 7.25 por 100.000 en 2016 a 13.29 por 100.000 en 2019, casi el doble. La infección por Chlamydia ha experimentado un incremento de prevalencia de más del doble de casos, pasando de los 7.236 de 2016 a 17.718 en 2019.

Según el observatorio de salud femenina Bloom, el incremento en el caso de las mujeres es de más del 1000 % en una década (diez veces más). 

Campañas preventivas: ¿eficaces?

Desde las campañas institucionales del “Póntelo, pónselo” de hace algunos años hasta la más reciente promovida por el Ministerio de Sanidad, “Sal como quieras, pero no salgas sin condones”, parecen confiar la solución de este grave problema de salud pública a la mera utilización del preservativo.

En el caso de Francia, el presidente Macron ha anunciado que los preservativos serán gratuitos a partir de enero de 2023 en las farmacias para los jóvenes de 18 a 25 años.

La Seguridad Social gala ya los rembolsaba desde 2018 si se contaba con la receta de un médico o una matrona, como forma de contener el SIDA y las infecciones de transmisión sexual, y Macron ha anunciado nuevas medidas como la vacunación contra el virus del papiloma humano, que podría ser obligatoria si los científicos la recomiendan (ver más).

Sin embargo, y según informa el diario “El País”, el 45 % de los jóvenes entre 15 y 29 años ha mantenido relaciones sexuales sin utilizar el preservativo, a pesar de que en su mayoría conocen los riesgos. Uno de cada cuatro afirma hacerlo habitualmente.

El alarmante incremento en las tasas de ITS observado en los últimos años, parece poner de manifiesto la ineficacia de las campañas preventivas basadas en el uso del preservativo, en ausencia de otras medidas educativas más necesarias.

Eficacia del preservativo en la prevención del contagio de ETS

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades estadounidense (CDC) ha elaborado un informe sobre la eficacia del preservativo en la prevención del contagio de ITS, destacando su capacidad para reducir su transmisión. Pero deben señalarse algunas limitaciones señaladas en el mencionado informe:

En primer lugar, su eficacia depende en buena medida del uso regular y correcto. Una mala utilización o hacerlo de forma discontinua la reduce significativamente.

En segundo lugar, el informe afirma que “los condones ofrecen un mayor grado de protección contra las enfermedades transmitidas por las secreciones genitales y un menor grado de protección contra las úlceras genitales o el virus del Papiloma Humano (VPH) debido a que estas infecciones también pueden transmitirse mediante la exposición a áreas (por ejemplo, piel o superficies mucosas infectadas), que no están cubiertas o protegidas por un condón.” Debe recordarse que la exposición a este virus está íntimamente relacionada con la prevalencia de cáncer de cuello de útero

En tercer lugar, y respecto a las evidencias disponibles sobre la eficacia real del preservativo, afirma que “la solidez de las pruebas sobre la eficacia de los condones en la reducción del riesgo de contagio de otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), no se encuentra al nivel de las realizadas para el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), principalmente debido a la menor cantidad de estudios que se han realizado para abordar las otras ETS y su menor solidez en cuanto a la metodología y diseño.”

Finalmente, en el caso de la sífilis y el virus herpes simple tipo II, los expertos del CDC aseguran que “los condones de látex ofrecen protección limitada” contra su transmisión.

Alternativas: el precedente de Uganda

Un artículo publicado en la prestigiosa revista Plos Medicine, analiza el caso de Uganda, uno de los pocos países africanos donde las tasas de infección por el VIH han disminuido, de alrededor del 15 por ciento a principios de la década de 1990 a alrededor del cinco por ciento en 2001. El mencionado trabajo afirma que, a finales de 2005, ONUSIDA estimó que el 6,7 por ciento de los adultos estaban infectados con el virus VIH. Las razones que han hecho posible el éxito de Uganda en la contención de la infección se han estudiado intensamente con la esperanza de que otros países puedan emular las estrategias que se mostraron eficaces. Algunos investigadores atribuyen el éxito a la promoción del gobierno de Uganda de los “comportamientos ABC”, por las siglas en inglés  de “Abstinence, Being Faithful, Using Condoms”, es decir la abstinencia sexual, la fidelidad como opuesta a la promiscuidad y la utilización del preservativo.

Uganda ha recibido fondos del Plan de Emergencia del presidente de los Estados Unidos para el control del SIDA, que promueve el enfoque ABC con campañas de salud pública impulsadas por la abstinencia.

Valoración bioética

Los insuficientes resultados ofrecidos por las campañas de promoción del uso del preservativo en cuanto a la reducción de los embarazos no deseados, abortos y, tal como analizamos en este artículo, la prevalencia de las infecciones de transmisión sexual, cuestionan seriamente la validez de las políticas preventivas emprendidas por los organismos responsables de su contención.

Asociar el uso del preservativo a la ausencia de riesgo en la transmisión de ITS, constituye un doble error, cuyas consecuencias comentamos ahora. Primero, porque la eficacia del preservativo para evitar el contagio de ITS no es, ni mucho menos, del 100 %, tal como se ha argumentado. Y, segundo, porque la falsa sensación de seguridad que pretende transmitirse denominando “sexo seguro” al que se mantiene utilizándolo, favorece los tres factores que están detrás del incremento en la prevalencia de las ITS: relaciones sexuales más frecuentes, más promiscuas y de inicio más temprano.

El indiscutible efecto protector parcial de los métodos de barrera en la transmisión de ITS, así como en la contención de embarazos no deseados y abortos, puede verse devaluado, de facto, por las modificaciones en la conducta sexual descritas, promovidas por la falsa creencia de que el uso del preservativo extingue el riesgo. Si a lo ya mencionado añadimos el pobre uso que los jóvenes hacen de él -no debe olvidarse que su eficacia depende de su utilización constante y correcta- restando importancia a los graves efectos secundarios que pueden derivarse de estas enfermedades, el resultado final es la inasumible cifra de morbilidad relacionada que se incrementa sin control.

Pero la comentada experiencia de Uganda, donde además de los métodos de barrera, indudablemente eficaces, pero solo parcialmente, se implementaron otras políticas de promoción de la modificación de la conducta sexual, como la abstinencia y la fidelidad, no parece tenerse en cuenta en absoluto en los planes preventivos emprendidos en los países de nuestro entorno.

Muy al contrario, los mensajes vertidos en las políticas de educación sexual actuales promueven más bien aquello que parece estar en el origen del problema: más sexo, más promiscuo, más prematuro y, si es necesario, con ayuda de sustancias estupefacientes, el “Chemsex”, tal como se promovió desde el Instituto Valenciano de la Juventud de la Generalitat Valenciana, y detallamos en un artículo publicado en nuestro Observatorio.

Un abordaje integral de la sexualidad humana, desde una antropología correcta, basada en la riqueza de la relación, la donación y su trascendencia para la sociedad, constituye una asignatura pendiente de urgente implementación. Los animales tienen sexo. Los seres humanos, además, aman y esto es lo que confiere a su sexualidad un sentido valioso.