La distopía del programa de eutanasia en Canadá.

Michael Cook. BioEdge.

A nivel internacional existe una creciente consternación por lo rápido que se ha aceptado la eutanasia en Canadá.

En la revista Jacobin, Jeremy Appel (voz destacada de la izquierda estadounidense, que mantiene opiniones socialistas en política, economía y cultura), antiguo partidario del suicidio médicamente asistido, dice ahora que tiene reservas. Appel, periodista de Calgary, considera que tal como se practica este tipo de suicidio en Canadá, es indeseable y aterrador, es decir, «distópico».

“Me he dado cuenta de que la eutanasia en Canadá representa el final cínico del aprovisionamiento social dentro de la lógica brutal del capitalismo tardío: te privaremos de la financiación que necesitas para llevar una vida digna, te exigiremos que devuelvas la ayuda para la pandemia que solicitaste de buena fe, y si no te gusta, bueno, ¿por qué no te suicidas?

El problema de mi perspectiva anterior era que consideraba sacrosantas las elecciones individuales. Sin embargo, las personas no toman decisiones individuales en el vacío. Son el producto de circunstancias sociales, que a menudo están fuera de su control.

En combinación con las políticas de COVID que han relegado a las personas discapacitadas e inmunodeprimidas a una vida de autoaislamiento perpetuo, la falta de fondos para las personas que necesitan asistencia por discapacidad hace del suicidio médicamente asistido una solución cada vez más aceptable para terminar con el sufrimiento. En este contexto, la manera tan arrogante de llevar a cabo la eutanasia en Canadá puede compararse a una forma de eugenesia, donde solo sobreviven los sanos”.