La eutanasia no es la única solución.

La eutanasia no es la única, ni la mejor, solución.

Fuente principal: Gènéthique (Traducción: A. Guerra). Fuente adicional: J.F. Mestre. Diario de Mallorca.

El Tribunal Superior de Justicia de Baleares ha desestimado la solicitud de eutanasia de una mujer de Palma de Mallorca, que vive sola y sufre desde hace muchos años un deterioro de su movilidad además de dolores crónicos e incapacitantes.

A la vista de varios informes, los magistrados consideran que la paciente no reúne las condiciones previstas por la ley.  Es la primera vez que un tribunal balear se pronuncia sobre la aplicación de la ley que legalizó la eutanasia en España el 24 marzo de 2021.

 Hay posibilidades de mejora

«Durante cinco años he visto cómo sería mi vida si llegara el momento en que ya no pudiese cuidar de mí misma. No quiero que el dolor me abrume. No quiero acabar en una cama», declara la paciente. «Tengo que irme antes de que eso suceda», continúa, insistiendo en que «la única esperanza» que tiene es recurrir a la eutanasia.

Los dos médicos consultados inicialmente para evaluar la solicitud de la paciente y su médico de familia, entonces neurólogo, se pronunciaron a favor de la eutanasia, alegando, en particular, el deterioro de su movilidad, los dolores crónicos e incapacitantes que sufre, y los efectos secundarios de los medicamentos que toma.

Por su parte, la Comisión de Garantía y Evaluación, integrada por profesionales de la salud y abogados, rechazó la solicitud al considerar que, a pesar de su mal estado de salud y del deterioro de su calidad de vida, la paciente no cumplía con las condiciones previstas por ley. De hecho, todavía puede cuidarse sola y no sigue exactamente las recomendaciones ni los tratamientos recomendados por los médicos. La Comisión destaca también la existencia de posibilidades de mejora, si la paciente sigue las recomendaciones médicas. Además, en el momento de la solicitud no se habían explorado todas las posibilidades de apoyo. 

Criterios de la ley que son “indiscutibles”

Tras recibirse una queja de la paciente ante esta negativa, la Comisión solicitó informes adicionales, pero confirmó su decisión a pesar de que los informes médicos indicaban los problemas físicos y psicológicos “constantes e insoportables” que padecía la paciente. La mujer decidió entonces impugnar la decisión ante la Dirección General de Prestaciones y Farmacia del Gobierno Balear que, tras su análisis, se pronunció en la misma dirección que la Comisión.

Insatisfecha, la paciente presentó una denuncia contra el gobierno regional.

Los magistrados recuerdan que la ley autoriza la eutanasia en caso  de “sufrimiento grave, crónico e incapacitante o de enfermedad grave e incurable” que cause “un sufrimiento insoportable que no pueda aliviarse en condiciones consideradas aceptables”. Dado el “carácter irreversible» de la decisión, los magistrados precisan que estos elementos deben ser «indiscutibles» y «sin esperanza de una evolución favorable».

Después de analizar uno por uno los requisitos que marca la ley, el tribunal rechazó la solicitud de la paciente.

«Cansada de vivir»

En el fallo de los magistrados se indica que la paciente “vive sola en casa”, pero que el deterioro de su movilidad no le impide acudir a sus citas médicas. Señalan, además, que, aunque padezca dificultades en sus actividades cotidianas, esas “dificultades” no pueden asimilarse a una “imposibilidad” de valerse por sí misma. Destacan, por otra parte, que la enfermedad que padece la paciente “está catalogada como moderada”, y que los servicios médicos le ofrecieron un tratamiento encaminado a mejorar su situación clínica. Los servicios de atención domiciliaria indican que pueden “brindar atención domiciliaria y administrar un tratamiento analgésico no agresivo”.

Aunque “la persona es libre de decidir cuándo quiere poner fin a su vida”, el tribunal recuerda que “la ley (…) no prevé facilitar esta decisión en todos los casos”. Precisa, además, que la solicitud de eutanasia “es un derecho individual de una persona que se encuentra en un contexto de sufrimiento”, pero que la ley sólo se refiere a “situaciones de sufrimiento extremo”. Lo que no se da en este caso, en el que los magistrados consideran que la paciente desea recurrir a la eutanasia porque está «cansada de vivir», lo que no está previsto por la ley, y se debe, en particular, a la mala calidad de vida provocada por la soledad y la falta de apoyo del entorno familiar (ver en Gènéhique: Al final de la vida, la soledad empeora los síntomas de los pacientes ).

Según los jueces, aunque es cierto que la paciente sufre y está sola, no existe ningún motivo legal para “ayudarla a morir”.