
Personas mayores y vulnerables.
Ayer, 5 de marzo, AGABI había proyectado tener una conferencia-coloquio con el profesor Vicente Bellver. Lamentablemente, y debido a las adversas condiciones climatológicas, el avión en el que viajaba el profesor Bellver no pudo aterrizar el el aeropuerto de La Coruña y tampoco en el de Santiago. Sin tiempo para desconvocar el acto, AGABI se vio en la necesidad de atender debidamente a los asistentes. Después de informarles de este desafortunado hecho, el profesor Ángel Guerra, presidente de AGABI, procedió a comentar brevemente el artículo que el ponente había publicado a finales de 2023, del cual se expone más abajo su resumen, sus conclusiones y un enlace para facilitar su lectura completa. Después de responder a algunas preguntas por parte de los presentes, se dio por finalizado el acto a las 20.50 h.
LOS DERECHOS DE LA PERSONA MAYOR Y DEPENDIENTE: ENTRE LA VULNERABILIDAD EXISTENCIAL Y LA VULNERABILIDAD CONSTRUIDA
Vicente Bellver Capella
Universidad de Valencia
Persona Y Derecho, 89, 153-201. https://doi.org/10.15581/011.89.008. Publicado el 13/11/2023
El artículo completo es accesible en pdf en el enlace: https://revistas.unav.edu/index.php/persona-y-derecho/article/view/43924
Resumen: El cruce entre envejecimiento y progresiva dependencia da lugar a uno de los estadios de mayor vulnerabilidad en la existencia de todo ser humano. En este trabajo me pregunto en qué medida la perspectiva de los derechos humanos está siendo correctamente aplicada a este colectivo de personas mayores y altamente dependientes. Para responder a esta pregunta empiezo distinguiendo entre los conceptos de vulnerabilidad existencial y vulnerabilidad construida. Mientras que la primera debe ser asumida por los individuos y cuidada por la sociedad, la segunda debe ser combatida. A continuación, hago una revisión de las políticas públicas que se vienen impulsando a nivel mundial y regional en relación con el reconocimiento de los derechos de las personas mayores que se van volviendo crecientemente dependientes. Ese repaso me lleva a advertir cierta desproporción entre la insistencia en garantizar los derechos del mayor que puede actuar autónomamente frente a quienes, siendo altamente dependientes y estando próximos a morir, apenas pueden llevar una vida independiente. Ese hincapié en el envejecimiento activo y saludable, si no integra los cuidados de larga duración y de final de vida, puede acabar volviéndose contra las personas mayores cuando son más frágiles porque, al basarse en un desconocimiento de la vulnerabilidad existencial del ser humano, acaba generando vulnerabilidad construida.
Abstract: The cross between aging and progressive dependence gives rise to one of the most vulnerable stages in the existence of every human being. In this paper I ask myself to what extent the perspective of human rights is being correctly applied to this group of elderly and highly dependent people. To answer this question, I begin bydistinguishing between the concepts of existential vulnerability and constructed vulnerability. While the first must be assumed by individuals and cared for by society, the second must be fought. Next, I review the public policies that have been promoted at a global and regional level in relation to the recognition of the rights of older people who are becoming increasingly dependent. This review leads me to notice a certain disproportion between the insistence on guaranteeing the rights of the elderly who can act autonomously compared to those who, being highly dependent and close to dying, can barely lead an independent life. This emphasis on active and healthy ageing, if it does not integrate long-term and end-of-life care, may end up turning against older people when they are more fragile, because it is based on a lack of knowledge of existential vulnerability that generates constructed vulnerability.
Conclusiones
Hemos visto que la vulnerabilidad no es el fundamento de la dignidad humana sino una condición propia de los seres humanos, que nos descubre tanto el fundamento de esa dignidad (que no es otro que la condición de ser humano) como la interdependencia radical en la que consiste nuestra vida. Cuando esa vulnerabilidad existencial e inevitable, desde la que se orienta nuestra existencia, no es debidamente atendida genera una inadmisible vulnerabilidad construida. En el caso de las personas mayores y altamente dependientes, esa desatención a la vulnerabilidad existencial puede consistir o bien en la omisión de los cuidados debidos o bien en los infructuosos intentos por superar la vulnerabilidad existencial con propuestas posthumanistas.
En las últimas décadas se ha tratado de orientar el fenómeno del envejecimiento desde la perspectiva de los derechos humanos, con el objetivo de garantizar a las personas mayores unas condiciones de vida en las que la edad no se convierta en un elemento de discriminación. Desde Naciones Unidas se viene impulsando la aprobación de una norma que reconozca a escala universal los derechos de las personas mayores. En dos regiones del mundo ya se aprobaron instrumentos de esas características: en América la Convención Interamericana para la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (2015), y en África el Protocolo a la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos sobre los Derechos de las Personas Mayores (2016). Estos éxitos quedan parcialmente empañados por las escasas ratificaciones de las que han sido objeto: 9 en el caso de la Convención y 6 en el del Protocolo. Estos datos dan idea de la dificultad que existe para lograr un compromiso amplio en materia de derechos de las personas mayores.
Si bien las normas adoptadas en América y África prestan cierta atención a los derechos de las personas mayores y altamente dependientes, se puede afirmar con carácter general que el principio que inspira las políticas en esta materia es el principio del envejecimiento saludable y la vida independiente. Y, siendo como es un objetivo de justicia, su presencia dominante y casi exclusiva puede llegar a convertirse en agente de vulnerabilidad construida, al desconocer las necesidades reales de las personas mayores y altamente dependientes. Por ello, parece necesario revisar la orientación de las políticas sobre envejecimiento para conseguir que la promoción de la vida saludable no sofoque la progresiva y, no nos engañemos, laboriosa atención que merecen las personas mayores más frágiles, de modo que puedan vivir tranquilamente el tramo final de sus vidas y tener una muerte en paz.