La población española sufre los efectos del aborto provocado.

La población española sufre los efectos del aborto provocado.

Isabel Coma Canella

La población mundial ha ido en aumento siglo tras siglo hasta el momento actual, a pesar de que la tasa de natalidad haya decrecido de forma considerable en los últimos años. Ello se debe a que la esperanza de vida se ha prolongado, lo que trae consigo el grave problema del envejecimiento de la población. Cada vez hay más personas mayores y menos jóvenes.

Esto no se soluciona disminuyendo el número de nacimientos, sino que se agrava. En el momento actual el número de nacimientos por mujer (tasa de fecundidad) varía mucho entre países, con los valores más bajos en Corea del Sur, Taiwán y Singapur (alrededor de 0,7-1,2 hijos por mujer) y los más altos en África, destacando Níger, Somalia y Chad, con más de 6 hijos por mujer.

La media global está cerca de 2,3 hijos por mujer, mientras que el nivel de reemplazo generacional (nivel de fecundidad necesario para que la población no disminuya) se calcula en 2,1. 

En España no se logra el reemplazo desde 1980, es decir, desde hace 35 años. A partir de esa fecha ha empeorado el panorama y actualmente las madres españolas continúan teniendo menos hijos[1]. Desde 1987 no se supera la barrera de 1,5 hijos por mujer. Hoy día las mujeres españolas solo tienen 1,32 hijos cada una. Este es uno de los índices más bajos de Europa, junto con Portugal (1,21). La tasa de fecundidad de las mujeres españolas podría ser incluso inferior (1,27) si no se contara con el aporte de las madres extranjeras, como recoge el IPF (Instituto de Política Familiar) en su informe de 2015 sobre «Demografía y natalidad en España».

En nuestro país existen comunidades autónomas que se encuentran en estado límite. La peor es Asturias: ni siquiera alcanza un hijo por mujer (0,99); Canarias (1,04) y Galicia (1,07) son las siguientes regiones con el índice de fecundidad más crítico. En cualquier caso, las comunidades con mejores cifras no se acercan a la tasa de reemplazo generacional necesaria: Murcia (con el índice de fecundidad más elevado del país) tiene 1,56 hijos por mujer; después vienen Navarra (1,44) y Cataluña (1,39).

El IPF calcula que se necesitan 260.000 nacimientos más cada año para que se renueve la población española. Nacen un 25% menos niños que en 1980. El aumento de madres extranjeras (de las que nacieron 75.748 niños en 2014) no consigue frenar la caída en picado de la natalidad, que se encuentra «en niveles dramáticos», asegura Eduardo Hertfelder, presidente del IPF. «España se queda sin niños —afirma— y la baja natalidad en la que está sumida resulta un preocupante grito de alerta de que algo no funciona correctamente. Una nación sin hijos es, sin duda, una nación sin futuro».

España es el país de la Unión Europea donde más se retrasa la maternidad (a los 31,7 años), cuando ya ha empezado a disminuir la fertilidad. La población española está cada vez más reducida. Entre 2010 y 2015 bajó el número de españoles en 600.000: se pasó de 47 a 46,4 millones de habitantes. Además, la llegada de extranjeros ha descendido un 23%.

No solo hay menos españoles, sino que también están más envejecidos. Actualmente uno de cada cinco (18,5%) es mayor de 65 años; este colectivo es un millón y medio mayor que el de los jóvenes. Los menores de 15 años son el 15% de la sociedad. También crece el número de mayores de 80 años, que ya suponen el 6% de la población (2,7 millones de personas). Los mayores se han duplicado y los jóvenes se han reducido a una cuarta parte. Esto produce el derrumbe de la pirámide poblacional.

El déficit de nacimientos y una esperanza de vida mayor (82 años) han dado lugar a que aumente también la edad media de la sociedad, que ha superado los 45,9 años en 2025, cuando en 1991 se situaba en 36,9.

Un grave problema relacionado con la natalidad es el aborto provocado, cuyo número va en aumento cada año. Según los registros oficiales, en 2022 se produjeron 98.316 abortos y nacieron 329.251 niños (427.567 embarazos); en 2023 hubo 103.097 abortos y 320.000 nacidos (423.097 embarazos); en 2024, 106.172 abortos y 318.005 nacidos vivos (424.177 embarazos). El número de embarazos apenas ha cambiado en los últimos años, pero el número de nacidos es inversamente proporcional al número de abortos provocados, lo que demuestra que no es un problema de fecundidad, sino de algo mucho peor: la cuarta parte de las embarazadas pagan para que maten a su hijo antes de que nazca. El problema que figura como una baja tasa de fecundidad se reduciría, al menos en parte, si no se provocasen abortos. En el siglo XXI, con la certeza científica sobre el comienzo del ser humano, no debería estar permitido el crimen del aborto.

La mujer es dueña de su cuerpo, pero no del cuerpo de su hijo.

 [1]http://www.ipfe.org/Espa%C3%B1a/Noticia/Espa%C3%B1a_no_alcanza_el_reemplazo_generacional_desde_hace_35_años#