«YO NO MORIRÉ DE AMOR». LA RESPONSABILIDAD POR EL OTRO Y LA FUERZA HUMANIZADORA DEL CUIDADO

Los cuidados ennoblecen y humanizan tanto a quien recibe la ayuda como a quienes la brindan. Esta es la lección contra el egoísmo actual que ofrece la cineasta Marta Matute en su ópera prima, Yo no moriré de amor. La película plantea la evolución moral de una familia que transita de la fragmentación hacia una inesperada corresponsabilidad, donación y afecto a partir del diagnóstico de Alzheimer de la madre. La obra muestra que detener la propia vida para sostener la de quien se desvanece constituye un acto de amor y de madurez ética.

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