La Naprotecnología busca vencer la infertilidad humana de manera natural.

El pasado 12 de junio de 2020 publicamos en la web de AGABI un artículo sobre Naprotecnología. Algunos lectores nos han pedido que demos más información sobre esta técnica de reproducción humana, lo que gustosamente hacemos ahora. Serán únicamente algunas ideas generales. Para profundizar en la materia aconsejamos dos sitios webs:

  1. Asociación Española de Naprotecnología.
  2. Fertilitas.

Cada vez es mayor el número de parejas españolas con problemas de fertilidad que optan por la Naprotecnología para poder ser padres. Muchas de ellas llegan a esta “Tecnología de Procreación Natural” por sus convicciones religiosas, éticas o morales, ya que esta técnica no recurre a la manipulación de gametos ni de embriones. Además, un número muy significativo de matrimonios eligen este nuevo abordaje científico porque no es invasivo, ya que indaga sobre las causas de la infertilidad y potencia la capacidad natural de procreación de la propia pareja.

La Naprotecnología es una alternativa natural para vencer la infertilidad.

La “Tecnología de Procreación Natural” (de la traducción NaPro Technology) surgió hace más de tres décadas en Estados Unidos de la mano del ginecólogo y obstetra Thomas W. Hilgers, quien explica: «Nuestro enfoque médico y quirúrgico, desarrollado a lo largo de décadas de investigación, logra soluciones reales en problemas como la infertilidad, las alteraciones menstruales, el dolor pélvico, el aborto espontáneo recurrente y la depresión postparto».

Tal como su promotor explica en el libro The Medical & Surgical Practice of NaProTechnology (2004):

“La Naprotecnología se apoya en la ginecología, la cirugía, la perinatología y la educación”.

La base de este sistema es el Modelo Creighton, una modificación estandarizada realizada por Hilgers sobre el Método de la Ovulación Billings, desarrollado por John y Evelyn Billings en 1960. Se trata de un sistema de monitoreo de la salud ginecológica femenina a través del registro de una serie de biomarcadores a lo largo del ciclo de fertilidad de la mujer, como la duración y las características del moco cervical, la duración del ciclo menstrual, el dolor menstrual y el abdominal, el tipo de menstruación, etc. Estos datos ofrecen una información valiosa y objetiva al médico a la hora de decidir los estudios complementarios que son necesarios en cada caso para llegar a un diagnóstico sobre las posibles causas de la infertilidad. Asimismo, sobre los días del ciclo de la mujer que son  más apropiados para realizar dichas pruebas.

Esta investigación permite identificar con precisión las patologías o alteraciones en la salud que están afectando a la fertilidad para tratarlas eficazmente. La Naprotecnología va dirigida a todas las mujeres con regla, sea regular o irregular, desde la adolescencia hasta la menopausia. Ayuda en casos de: problemas de fertilidad, ciclos irregulares, dolores menstruales, sangrados anómalos, reglas demasiado abundantes, síndrome premenstrual, trastornos hormonales, ovarios poliquísticos, amenorrea, insuficiencia de los órganos reproductivos, endometriosis, defecto de la ovulación, disfunción hormonal, adherencias pélvicas, oclusión tubárica, anovulación y moco cervical limitado. No puede ayudar a las parejas con una obstrucción completa de ambas trompas, con menopausia y azoospermia.

Dra. Ingrid Paul, endocrinóloga del centro Fertilitas de Madrid: «La Naprotecnología es muy beneficiosa para la salud porque a veces se descubren diagnósticos que no eran buscados o que son subclínicos, como una enfermedad autoinmune o una intolerancia alimentaria, cuyo tratamiento permite que se restablezca la fertilidad y poder buscar el embarazo de manera natural».

Una de las novedades de este enfoque es que considera la infertilidad como un síntoma y no como una enfermedad en sí misma.

La perspectiva de la Naprotecnología es muy diferente a las de las técnicas artificiales, como la fecundación in vitro, por ejemplo. En éstas se busca la fertilidad de forma asistida, mientas que en aquella se busca restablecer la capacidad de procreación natural de la pareja, lo cual no se consigue en el 100% de los casos, pero, al menos, la pareja recibe una información precisa de los motivos de su infertilidad, cuyo origen es multifactorial. Desde que comenzó a generalizarse la fecundación in vitro, prácticamente se ha dejado de hacer diagnósticos, porque solo importa una cosa: “conseguir un niño”. Frente a este enfoque, Hilgers comenzó hace ya treinta años un proceso de investigación sobre las causas de infertilidad más frecuentes, con el objetivo de mejorar la salud de una manera integral.

Hoy en día, cuando se apoya y se aconseja todo lo que sea natural en numerosos ámbitos, que la Naprotecnología lo sea no es nada desdeñable. No sentirse vulnerables frente a procedimientos invasivos como la reproducción asistida es un aspecto que mueve a muchas parejas. Otro es por un deseo de autoconocimiento de la fertilidad.

El proceso se divide en cuatro etapas:

  1. Registro Ginecológico. Plan pedagógico sistematizado para enseñar a la pareja a recoger de forma adecuada los biomarcadores de la fertilidad de la mujer (moco cervical, longitud del ciclo menstrual, dolor menstrual, dolor abdominal, etc.). Registro de los datos.
  2. Evaluación. El médico estudia esa información, evalúa todos los antecedentes de la pareja, realiza un examen físico y programa una serie de exámenes complementarios. Esas pruebas se realizan en momentos puntuales del ciclo de la mujer para buscar posibles causas de la infertilidad. El hombre también debe someterse a una serie de pruebas.
  3. Diagnóstico. Una vez detectadas las alteraciones tanto en el hombre como en la mujer, el ginecólogo propone un tratamiento, ya sea médico o quirúrgico para restablecer la fertilidad. El objetivo es llegar al diagnóstico cuanto antes, pero este proceso puede durar entre cuatro y seis meses. Solo en el 0,5% de los casos, la Naprotecnología no consigue dar con la causa de la infertilidad.
  4. Acompañamiento.  Seguimiento que recibe la pareja por parte de otras que ya pasaron por el proceso y consiguieron ser padres. Además, un grupo de monitoras siguen paso a paso las dificultades de la pareja a lo largo de todo este proceso y resuelven sus dudas, principalmente, a la hora de recoger los datos sobre los biomarcadores del ciclo de la mujer.

Para vencer la infertilidad mediante este método se requiera compromiso y colaboración del hombre y la mujer.

Esta solución técnica natural para vencer la infertilidad requiere compromiso y colaboración del hombre y la mujer y darse un plazo razonable de tiempo para ver resultados. La carga emocional durante todo el proceso siempre es fuerte, pero fomenta la unión conyugal, respeta la dignidad de la mujer y tiene una confiabilidad probada. Se trata de un abordaje integral de la salud; no es solo una técnica.

Por último, como señaló el ginecólogo, José Ignacio Tubío: «en España hay de 5 a 10 veces más clínicas de fertilidad que en el resto de Europa, porque se siguen criterios empresariales facilitados por una legislación permisiva. Muchas veces hay tratamientos desproporcionados, con gran agresividad y efectos secundarios, porque ha podido faltar tiempo de estudio médico».