Denver Coleman un mes después de nacer.

Dos noticias: una buena y otra mala

Cuando se enteraron de su cuarto embarazo, Derek y Kenyatta Coleman, de Baton Rouge (Louisiana), se sorprendieron y emocionaron. Kenyatta, de 36 años, y Derek, de 39, llevaban casados siete años y estaban listos para dar la bienvenida a una nueva incorporación a su familia. En las primeras inspecciones rutinarias, «El bebé estaba bien. El escaneo anatómico no tuvo nada de especial. Todos sus perfiles biofísicos eran correctos»» comentó Kenyatta, a la CNN. Además, las pruebas genéticas caracterizaron el embarazo de bajo riesgo. Sin embargo, cuando Kenyatta se hizo una ecografía a las 30 semanas de embarazo, algo fue diferente. Recuerda que su médico la invitó a sentarse y le dijo que estaba bastante preocupada. Después de más investigaciones se llegó a un diagnóstico: MAVG.

La malformación arteriovenosa de la vena de Galeno (MAVG)

MAVG engloba un grupo heterogéneo de malformaciones vasculares cuyo rasgo común es la dilatación de la vena de Galeno, asociada a un cortocircuito arteriovenoso. Se desarrolla durante las semanas 6-11 de gestación Es una anomalía vascular congénita poco frecuente (1:25.000 recién nacidos). La afección ocurre cuando la vena de Galeno, que drena las partes profundas del cerebro, el tronco encefálico y partes de la fosa craneal posterior hasta el corazón, no se desarrolla correctamente. La malformación puede conducir a una cascada de problemas de salud. «Los grandes desafíos son tremendas lesiones cerebrales e insuficiencia cardíaca inmediata después del nacimiento», declaró a la CNN el Dr. Darren Orbach, radiólogo del Hospital Pediátrico de Boston y experto en el tratamiento de VOGM. Esta grave dolencia provoca morbilidad y alta mortalidad neonatal, y el parto prematuro no mejora el resultado.

Enfrentados a una elección

Los Coleman no se dieron por vencidos. Se habían enterado de un ensayo clínico realizado por los hospitales Brigham and Women’s y Boston Children’s que podría brindar tratamiento antes de que naciera su bebé. Kenyatta recuerda que le hablaron de los posibles riesgos (parto prematuro o hemorragia cerebral para el feto), pero los Coleman vieron con claridad que no había otra opción. Deseaban imperiosamente que su hija naciese y tomaron una decisión: ir adelante con la cirugía intrauterina. Aunque esta técnica, realizada antes de que nazca un bebé, se ha utilizado para otras afecciones, el procedimiento guiado por ultrasonido fue pionero para esta enfermedad. Los detalles del procedimiento quirúrgico se publicaron en la revista Stroke.

Éxito de la operación quirúrgica

Un mes después de la ecografía que detectó la malformación, Kenyatta se sometió a la cirugía, pero era una operación con dos pacientes: Kenyatta y su bebé. La intervención, que es la primera que se realiza aplicando un protocolo de embolización transuterina guiada por ultrasonido, fue muy complicada.  Cuando se pudo disminuir el flujo sanguíneo y reducir la presión sanguínea en el cerebro, el bebé mostró signos de mejoría de inmediato. Después del procedimiento, Kenyatta comenzó a perder lentamente líquido amniótico, lo que también se solucionó. A las 34 semanas Kenyatta se puso de parto. Denver Coleman  nació con 2.251 gramos de peso.

Ahora, casi dos meses después de su nacimiento, Denver continúa prosperando, pasa la mayor parte del tiempo durmiendo y comiendo. No se le está suministrando ningún medicamento para la insuficiencia cardíaca, y su examen neurológico es normal. No hay indicios de que necesite intervenciones adicionales. «Denver nos ha demostrado desde el principio que es una luchadora», comentó Kenyatta, «ha demostrado que quería estar aquí».