
Ministerio de Sanidad y Consumo de España
La noticia ha aparecido en todos los medios de comunicación de España. Nosotros la hemos leído en Vozpópuli
En el Imperio Romano, el abandono de recién nacidos —conocido en latín como expositio— era una práctica legal y socialmente aceptada, afectando sobre todo a las niñas. A diferencia del infanticidio directo (matar activamente al recién nacido), los romanos solían optar por «exponerlo», dejándolo en un lugar público (como basureros o templos) a merced de la naturaleza o de la voluntad de otros.
La decisión era del padre de familia, que tenía un poder absoluto y legal sobre sus hijos. Tras el parto, la comadrona dejaba al bebé en el suelo. Si el padre lo levantaba en brazos, el bebé era aceptado en la familia. Si no lo hacía, el niño era abandonado.
Los varones eran vistos como un activo económico y militar, capaces de mantener el linaje, la religión familiar y heredar los bienes. Las niñas, por el contrario, eran consideradas una carga financiera, debido a la obligación de pagar una dote para casarlas.
Además del sexo, los motivos comunes para la «exposición» incluían la pobreza extrema, la ilegitimidad (hijos nacidos de relaciones extramatrimoniales o de esclavas) y los nacimientos de bebés con malformaciones o problemas de salud.
No todos los bebés expuestos morían. Muchos eran recogidos por traficantes de esclavos o ciudadanos que buscaban mano de obra gratuita. Las niñas solían terminar convertidas en esclavas domésticas o trabajadoras sexuales en los prostíbulos. En raras ocasiones eran adoptadas legalmente por familias sin hijos.
La práctica fue disminuyendo con los siglos debido a varios factores políticos, médicos y, de manera fundamental, el surgimiento y la influencia del cristianismo, que transformó la moralidad romana respecto al valor de la vida humana.
Autores como Séneca y Sorano de Éfeso (siglo I d.C.) documentaron y debatieron los criterios médicos y económicos para aceptar o rechazar a un hijo. Emperadores como Trajano y Antonino Pío crearon fondos alimentarios para ayudar a las familias pobres a mantener a sus hijos y evitar el abandono.
A partir del siglo IV, la rápida difusión del cristianismo redefinió el infanticidio y el abandono, impulsando una nueva ética de protección a los desamparados. En el año 374 d.C., bajo el influjo de esta nueva moral religiosa, el emperador Valentiniano I. prohibió oficialmente el abandono de niños, equiparándolo legalmente al asesinato, quitándole esta facultad histórica al pater familias. El primer orfanato cristiano institucional fue fundado por San Basilio el Grande alrededor del año 372 d.C. Basilio fundó un complejo benéfico en Cesarea de Capadocia (en la actual Turquía) que combinaba el primer orfanato formal de la historia con un hospital y un hospicio. Surgió como una respuesta directa de la Iglesia para frenar la extendida práctica romana del infanticidio y el abandono de recién nacidos.
Toda esta defensa del indefenso y vulnerable recién nacido ocurrió en aquellos lejanos tiempos, también posteriormente durante varios siglos y sin demasiados conocimientos científicos, aunque con enorme sensatez. Desde 1875 se sabe con certeza científica que la unión de un espermatozoide y un óvulo da lugar a un nuevo individuo. Está demostrado que la fertilización requiere que un único espermatozoide penetre en el óvulo (los gametos) y que sus núcleos se fusionen. Este hallazgo confirmó que la célula inicial (cigoto) contiene la información genética de ambos progenitores y marca el inicio biológico de un nuevo ser. Y si los dos gametos son humanos la vida que se inicia es la de un ser humano.
Hoy día, en pleno siglo XXI, en muchos países está permitido el aborto voluntario de los seres humanos, preferentemente en los primeros meses del embarazo.

Nosotras parimos, nosotras decidimos. ¿Quién defiende al nasciturus?
Lo que hasta ahora no había sucedido —al menos en España— es lo que hoy aparece anunciado en la prensa: «La ministra de Sanidad, Mónica García, ha anunciado este lunes que su departamento va a impulsar todos los cambios necesarios para introducir el aborto farmacológico en la cartera de servicios de Atención Primaria para que las mujeres puedan acceder a este método en su centro de salud». Se ha hecho en la inauguración del acto «Abortar sin barreras: del reconocimiento del derecho a la garantía efectiva del acceso», celebrado con motivo del Día Internacional del Aborto.
En esto hemos retrocedido más allá de los primeros siglos de nuestra era. En el Imperio Romano se abandonaba al recién nacido sin matarlo, pero ahora es la propia madre quien mata a su hijo sin ser condenada. No solo se considera que la madre tiene derecho a abortar a su hijo, sino que la ministra de Sanidad ha anunciado el aborto en la cartera de servicios de Atención Primaria, para mayor comodidad de las mujeres que quieran acceder a esta práctica. Esto implica que una parte del dinero público —el que sale de los bolsillos de los ciudadanos y las empresas a través de impuestos y cotizaciones— se utilizará para facilitar el parricidio a las mujeres embarazadas que lo deseen.
¿Hasta tan bajo hemos caído?
Isabel Coma Canella
Médico y catedrática jubilada. Vicepresidenta de AGABI.
Buenas tardes: La pregunta que deja formulada al final de su exposición, solo tiene una respuesta, desgraciadamente, es SÍ. La sociedad que se deja manipular por la actividad de políticos que no tienen moral ni conciencia, no sólo despreciando la vida, sino que a demás promueven leyes que quieren disfrazar la realidad de un asesinato en toda regla, como es el aborto voluntario de una persona totalmente indefensa, ha entrado en decadencia total y es el comienzo de la autodestrucción del ser humano. Reflexionemos: Se autoriza por Ley el aborto, la eutanasia, es decir, se autoriza LA MUERTE, da igual que sea de persona mayor, menor, recién nacida o neonato, lo importante es hacer «legal» lo que es totalmente ILEGAL e INMORAL (por mucha Ley que lo ampare) que debería estar penalizado como CRIMEN, sin retórica ni eufemismos. Mañana, al tiempo, se autorizará ASESINAR a una persona porque es contraria al pensamiento político del poder que presida un país. ¿Exagerado? ya veremos, en un corto período de tiempo.
Corredor sin retorno el que ha iniciado la humanidad. Yo me opongo con todo mi esfuerzo y razón a que esa vía siga adelante. Despertemos a la sociedad que parece estar sin AMOR al prójimo.
Estoy totalmente de acuerdo con el comentario