
Marisa Pro Velasco, filósofa y profesora de la universidad católica de Ávila y de la Pontifica de Salamanca, disertó ayer en el foro Neohumanismo y Sociedad sobre “Ética de la benevolencia según la visión de Robert Spaemann, ¿solución para el siglo XXI?”
Robert Spaemann (Berlín, 5 de mayo de 1927-Stuttgart, 10 de diciembre de 2018)1 fue un filósofo alemán. Sus libros han sido traducidos a alrededor de quince idiomas.
Después de glosar el libro de Spaemann “Sobre Dios y el mundo. Una autobiografía dialogada”, (Palabra, 2014), que le sirvió para encuadrar su figura, la Dra. Pro continuó analizando la filosofía de Robert Spaemann, que constituye un diálogo ininterrumpido con las diferentes tradiciones filosóficas de Occidente, una continua reflexión sobre los temas que han ido suscitando el interés de los grandes filósofos, para centrarse en las cuestiones de ética y moral y las implicaciones bioéticas de su filosofía. Marisa Pro ha publicado parte de estas reflexiones en el nº 17 de Cuadernos de Bioética (2018).
Por moral entendía Spaemann las normas de conducta establecidas en una sociedad. Por ética, el intento de justificación de esas reglas morales. Puede ser considerado como uno de esos pensadores que han reflexionado sobre la capacidad volitiva del ser humano, más allá del mero tender instintivo hacia las cosas. Describe la relación del “amor benevolente” como un querer propiamente racional. En él, las personas nos hacemos capaces de superar nuestra constitución meramente natural, que compartimos con los animales. Por otro lado, el extremo opuesto al amor benevolente es el egoísmo. Ambos modos de relacionarse se dan tanto entre las personas, como por parte de las personas hacia el resto del mundo. En palabras de Spaemann: «la felicidad solo es posible para la vida que está despierta a la razón y no para la que está centrada en sí misma». En definitiva, la ética de Spaemann puede calificarse de benevolente por dar primacía a este tipo de amor, frente al egoísmo. Ese ordo amoris, ya tratado por san Agustín, cabalga sobre dos criterios: cercanía-lejanía, y una perspectiva ontológica heredera de la ética aristotélica. Entra aquí, en primer término, el concepto de “mitsein”, el ser-con, convivencia y concordia, o la ética del dominio de nada. Humanizarse humanizando saliendo de nuestro egoísmo. Y en segundo, la afirmación de la teleología natural y el rechazo del cientificismo. El conocimiento teleológico no se debería en absoluto a una conclusión científica, sino a un desinterés por todo aquello que no reportase utilidad. Frente al cientificismo, Spaemann afirma que existe otro interés de la razón que tiene un carácter superior al interés por dominar, opera en dirección opuesta a este, y conduce al conocimiento contemplativo de la finalidad en el mundo, del sentido.
Las implicaciones de la filosofía se Spemann en la bioética son, básicamente, cuatro: 1) la dignidad ontológica de la persona humana, que conduce a defenderla de todo aquello que la lesiona (aborto, eutanasia, suicidio asistido, etc.), y la consideración del hombre como un ser relacional, esencialmente social y comunitario, un ser libre, trascendente y con un valor en sí mismo que le impide convertirse en un objeto como tal, concepción es cercana y heredera del Personalismo.; 2) un amor de benevolencia que debe traducirse en acción en favor del otro, es decir, en un actuar “en favor de”, lo que se configura con el principio de beneficencia; 3) una bioética contraria al consecuencialismo, donde la corrección o incorrección de nuestras acciones está determinada por el valor o desvalor que ocurre debido a ellas; y 4) una filosofía de relación de los seres humanos con el mundo, que conlleva respeto y no manipulación de la Naturaleza y los demás seres vivos, pero bastante lejana del animalismo propuesto por Peter Singer, y de la filosofía de la mente arraigada en la investigación empírica, propia de Daniel Bennet.
Con una perspicacia extraordinaria para ir a las raíces metafísicas de los problemas de nuestra época, Spaemann se erigió en una de las voces más proféticas del panorama intelectual.