
Bebé recién nacido. American Pregnancy Associations.
Gloria Solé Romeo, Vocal de la Junta Directiva de AGABI.
Llegan noticias de Australia que sobrecogen. En un hospital dejaron morir a un bebé vivo, tras un aborto provocado, por falta de atención. No es un caso aislado. En el año 2022 un total de 50 bebés sobrevivieron allí a abortos y luego murieron también por falta de atención sanitaria (1). En otros países se ha ampliado la posibilidad de abortar hasta el momento del nacimiento y es fácil que ocurran también casos similares…Llega el infanticidio, por omitir la atención sanitaria necesaria.
Una sociedad que acepta el aborto tolerando la destrucción de vidas humanas en sus comienzos por diversos motivos – económicos, sociales, psicológicos, discapacidad, plazos, etc-, puede llevar fácilmente al infanticidio de bebés vivos a los que no se ayuda a sobrevivir o a comercializar sus restos, aunque podrían resolver la situación con adopciones y ayudas sociales que existen para situaciones críticas.
Al mismo tiempo, esas sociedades tienen problemas demográficos que comprometen el futuro y la supervivencia de su civilización en el futuro. Podrían mejorar la situación con políticas que extiendan la cultura de la vida, más coherente con la ciencia y los derechos humanos de todos. Defender los derechos humanos exige proteger el primero de ellos, el derecho a la vida, sobre el que se apoyan todos los demás.
Están surgiendo también iniciativas profesionales y voces jóvenes que promueven la cultura de la vida. Son la esperanza de un progreso futuro, que sólo llegará si se concretan en leyes y proyectos sociales que respeten la ciencia y los derechos humanos. La Bioética tiene mucho que aportar en este momento, para estar a la altura de la crisis social que compromete la civilización humana.
(1) María Fernández. «El caso de Samuel, el bebé que sobrevivió a un intento de aborto y murió horas después sin atención médica». El Debate. 14 febrero de 2026.
Mayor prueba de lo que defiendo y vengo defendiendo desde hace muchísimo tiempo, el aborto es un asesinato en toda regla.
Dejar sin atención a un bebé que ha sobrevivido al aborto, es más que un asesinato, es la crueldad ruin de inasistencia a quien clama por su vida y no puede protestar. La sociedad que consiente esto y no pone remedio para que en lo sucesivo no vuelva a suceder, es cómplice directo del crimen cometido; habrá ascendido a la máxima categoría de la maldad premeditada.
Por nuestros hechos seremos juzgados. Hago un llamamiento a recuperar el sentido del derecho a la vida, como principio de convivencia. ¿Quién tiene derecho a quitar la vida a otra persona?
Querido José María: muchas gracias por tu comentario. La autora, Gloría Solé, estaría encantada de recibirlo en su correo electrónico: g.soleromeo@gmail.com
Anda, envíaselo.
Un fuerte abrazo.