Actualmente, no existen datos fehacientes sobre el número de embriones que se conservan congelados en el mundo procedentes de la fecundación in vitro (FIV). Sin embargo, a juzgar por datos aproximados de los que hay en algunos países, deben ser varios cientos de miles, lo que genera un problema ético y moral de primera magnitud.
Actualmente, no existen datos fehacientes sobre el número de embriones que se conservan congelados en el mundo procedentes de la fecundación in vitro (FIV). Sin embargo, a juzgar por datos aproximados de los que hay en algunos países, deben ser varios cientos de miles, lo que genera un problema ético y moral de primera magnitud. Foto de Europa Press.

A veces, uno obtiene más información sobre los aspectos éticos de la reproducción asistida o fecundación in vitro (FIV) a través de testimonios que a través de argumentos. En Today, un programa de NBC News, Erica Levens, una de sus directoras asociadas, habla sobre su dolorosa historia de infertilidad, sus ciclos de FIV y sus embriones excedentes. Después de tener dos hijos, todavía tenía 14 embriones congelados en una clínica de FIV en Long Island. Un día, cuando sus hijos tenían poco más de 20 años, recibió una carta de la clínica. Sus embriones ya tenían 25 años. Sus opciones eran usarlos, donarlos, destruirlos o pagar la tarifa de almacenamiento.

«Obviamente no los voy a usar, pero emocionalmente todavía es difícil dejarlos ir. He pensado en llevarme los embriones a casa y darles una especie de entierro. Puedo donarlos al laboratorio para investigación o puedo donarlos a otro lugar. Estoy esperando noticias de varios centros de investigación de células madre. Pero me siento paralizado. No puedo creer lo difícil que es tomar una decisión. ¿Qué pasa si simplemente no hago nada? Cuando ahora pienso en esos embriones me sorprende lo sensible que estoy, y no puedo dejar de pensar en ellos. Tal vez sea porque estoy muy orgullosa de mis dos hijos. Quizás ahora estoy en una etapa más reflexiva y me doy cuenta de lo traumático que fue todo. Hago lo que haga, se han ido. Y supongo que tengo que tomar una decisión final. Sin embargo, todo ello me produce una gran tristeza».

22/03/2021 Congelar embriones SALUD CLÍNICA MARGEN

Puede haber millones de embriones congelados excedentes en los Estados Unidos, y se desconoce cuantos puede haber en esa situación en todo el mundo. El dilema de la Sra. Levens indica que decidir qué hacer con ellos no se resolverá fácilmente.

Hasta aquí la noticia de Michael Cook en BioEdge.

¿Podría haberse sentido la Sra. Levens más tranquila si alguno, o todos, de esos embriones sobrantes hubiera sido “adoptados” por un matrimonio con problemas de infertilidad? No lo sabemos, pero a pesar de que el uso de embriones donados sigue siendo mucho menos común que el uso de esperma u óvulos donados, la popularidad de este tratamiento se ha duplicado en los últimos 10 años en los EE.UU., impulsado en gran parte por los grupos pro vida cristianos y conservadores.  

Desde 2002, el gobierno de Estados Unidos ha donado entre US$1 millón y US$4 millones cada año a organizaciones que promueven la conciencia de la donación de embriones y su «adopción».

El Centro Nacional de Donación de Embriones (NEDC, según sus siglas en inglés), a través del cual han nacido cerca de un millar de bebés de embriones donados, ha sido uno de los principales receptores de estos fondos.

Aborto
Embriones congelados: manipulación sin sentido.

¿Qué dice la Iglesia católica sobre la adopción de embriones?

Cientos de miles de embriones congelados sobrantes de la FIV están a la espera de un destino en los depósitos de clínicas y hospitales de todo el mundo. Ante esta terrible situación, muchos católicos se preguntan cómo remediarla, y muchas personas bienintencionadas apuntan a la posibilidad de la adopción prenatal: es decir, de ofrecerse a gestar a estos embriones y adoptarlos así antes de nacer, como hijos propios.

¿Qué dice la Iglesia sobre esto? Pues, aunque es verdad que no hay un dictamen definitivo sobre este controvertido tema, en la última instrucción sobre la dignidad de la persona en el ámbito científico, la Dignitas Personae, en el punto 19, la Santa Sede apunta a que la adopción prenatal no es una solución éticamente aceptable.

¿Cuál es la razón? El doctor Justo Aznar, presidente del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia (UCV) y miembro de la Academia Pontificia para la Vida, explica que el problema es que, para proceder a la adopción, habría que utilizar técnicas y procedimientos que éticamente no son aceptables, los mismos que para los llamados “vientres de alquiler” o para la fecundación in vitro. Y, por tanto, aunque los fines sean buenos, no justifican una actuación mala en sí misma.

«No es fácil admitir que salvar la vida de un embrión congelado sea una postura éticamente incorrecta –reconoce Aznar-, por lo que algunos expertos de recta conciencia la defienden. De todas formas, como, a mi juicio, es aún un tema abierto, es posible que se pueda profundizar en él, por lo que habrá que esperar más adelante para conocer la postura definitiva del Magisterio sobre este tema». No obstante, ciertamente, la postura del Magisterio por el momento es contraria a la adopción de embriones humanos congelados.