
A partir de 2040 habrá un déficit de niños en el mundo ante la baja tasa de natalidad
Isabel Coma Canella
Actualmente, muchos países de la denominada «civilización occidental» promocionan la anticoncepción, la esterilización, la homosexualidad, la anti-natalidad y el aborto. La propaganda intenta convencer a la gente de que todo esto es bueno, pero en realidad es algo triste y peligroso.
En algunas naciones de África las mujeres reciben de países extranjeros la anticoncepción gratuita. En ocasiones incluso les ofrecen varios métodos a la vez para evitar la natalidad, algunos de ellos con graves consecuencias para su salud. Los responsables de todo esto tratan de conseguir la mayor esterilización posible, sin tener en cuenta el cuidado de la persona.
China tiene actualmente una crisis de natalidad debida a que el propio gobierno la impuso durante años a partir de 1960. Preocupado por el número de niños que nacían, decidió evitarlos. Durante años obligó a usar métodos de esterilización y aborto para que cada pareja no tuviese más de un hijo. Existen historias de niños que sobrevivieron a esta imposición; nacieron a escondidas y nunca recibieron ayuda.
Actualmente, China está sufriendo las consecuencias de esta crisis autoimpuesta y trata, de forma desesperada, de revertirla, forzando a las parejas para que tengan más hijos. Ahora hay acceso a la fecundación in vitro y otros medios de tecnología reproductiva. Se ha creado otra forma de pensar. Primero convencieron a la gente de que las familias numerosas eran malas para la sociedad, para la propia familia y para el planeta. Ahora están intentando convencer a los hijos únicos de aquellas familias de que sus hijos deben ser bienvenidos. El gobierno está diciendo que ha cambiado su política y necesita más niños. Su manipulación previa sobre el hijo único fue un empeño ideológico para implantar a la fuerza sus ideas. Lo primordial es servir al estado. Ahora el mismo gobierno está dando dinero por cada niño que nace, como si los hijos fuesen un objeto de compra-venta. En Rusia sucede algo parecido.
Otros países tienen planteamientos distintos y usan diferentes caminos para ponerlos en práctica. Pero las cosas no van a cambiar mientras el gobierno permanezca controlando el matrimonio y los hijos, ya que el problema está en no valorar la dignidad del matrimonio.
Las parejas no necesitan más dinero en los países de occidente con buena situación económica; no necesitan ser incentivadas para tener más hijos. El problema es que no los quieren tener, ya que el secularismo occidental y sus valores incluyen evitar los hijos. Sufren el mismo resultado que los sistemas totalitarios después de haber impuesto restricciones a las familias durante años. Ambos sistemas tienen el mismo impacto e iguales consecuencias.
La anticoncepción ha alcanzado a casi todo el mundo. En el momento actual solo África continúa teniendo el número de hijos necesario para que la sociedad no se hunda. El regalo de los anticonceptivos no aumenta su riqueza, como demuestran los datos.

¿Por qué la gente que puede tener hijos no quiere tenerlos?
La respuesta es sencilla: los hijos requieren sacrificio, incomodidades, preocupaciones, gastos. Es más cómodo no tenerlos. Pero comodidad no es sinónimo de felicidad. De hecho, las familias numerosas suelen ser más felices que las de cero, uno o dos hijos.
En el momento actual, tanto occidente como China consideran que la solución a la crisis de la familia es la FIV (fecundación in vitro). Muchos de los países de occidente ya tienen acceso a la FIV en sus propias ciudades.
En los Estados Unidos la FIV es masiva. Hay una gran industria sostenida por muchas pequeñas industrias que dependen de ella, que prosperan y crecen dentro de la grande.
La gente acude a la FIV por distintos motivos: en primer lugar, por infertilidad. Pero este método resulta muy incómodo, requiere muchas consultas y con frecuencia resulta ineficaz. Otros son los motivos de los solteros y de las parejas homosexuales que quieren tener hijos. También acuden a la FIV los casados que quieren tener hijos sin sufrir las molestias del embarazo y eligen un útero de alquiler para evitarlo.
¿Por qué mucha gente no quiere tener hijos? Porque resulta más cómodo no tenerlos. Ante esta postura de comodidad, el gobierno de Estados Unidos está dando incentivos como bajar el coste de la FIV, ayudar con seguros, etc. Siempre que hay incentivos es porque se intenta mejorar la demografía. Pero es muy probable que esto no vaya a cambiar. Se siguen utilizando anticonceptivos en Estados Unidos, a pesar de que el país está bajo la línea de reemplazo desde hace siete años.
La FIV requiere placas de cristal y técnicos. Se fertilizan muchos óvulos a la vez y se rechazan los que tienen alteraciones genéticas o de otro tipo. De todos ellos se elige el mejor para implantarlo en el útero de la mujer. Los que son rechazados por problemas de salud se tiran a la basura y los restantes, aunque estén en buenas condiciones, se meten en un congelador hasta que los padres lo pidan (algo que casi nunca ocurre) o los investigadores hagan uso de ellos o el gobierno decida eliminarlos. De momento hay cantidades enormes de seres humanos metidos en congeladores porque no se sabe qué hacer con ellos. Aunque no se les trata como humanos, nadie se atreve a tirarlos a la basura porque en el fondo se sabe que son personas.
Los católicos practicantes tienen un enfoque distinto al de la mayoría de los gobiernos. La Iglesia sostiene que un hijo es un regalo. Rechaza la anticoncepción, la esterilización, la homosexualidad, la anti-natalidad, la FIV y el aborto. Fomenta que los matrimonios deseen tener hijos. Las familias numerosas tienen que repartir entre muchos los bienes económicos, pero en general son mucho más felices que las demás.