
El Dr. Luis Chiva al inicio de la conferencia.
Organizado por la Asociación Gallega de Bioética, el día 23.07.24, el Dr. Luis Chiva, director del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la Clínica Universidad de Navarra, pronunció una conferencia sobre «Fertilidad y vida humana» en el Auditorio del Ayuntamiento de Nigrán (comarca de Vigo).
Resumen de la conferencia
por la Dra. Isabel Coma Canella
Fertilidad e infertilidad
La fertilidad es un don. Todos tenemos el instinto natural de reproducirnos, pero muchas parejas no consiguen tener hijos, aunque lo deseen. Consideramos que se es infértil cuando se lleva un año intentando el embarazo sin conseguirlo. La infertilidad depende en 50% de los casos de la mujer y en otro 50% del hombre.
La búsqueda del embarazo humano se ha retrasado tanto que en el momento actual este retraso es la primera causa de infertilidad. A los veintiséis años los ovocitos empiezan a decrecer en número, de modo que la fertilidad empieza a disminuir. Desde los cuarenta es mucho más difícil que una mujer quede embarazada y aumenta el riesgo de aneuploidías (uno o más cromosomas adicionales o ausentes), que causan trastornos como el síndrome de Down.
En España hemos triplicado la población desde el siglo XIX hasta ahora, pero no los nacimientos. Esto se debe a que vivimos durante más tiempo. Cada vez hay menos niños y más ancianos, lo que pronto creará problemas muy graves. Es insostenible la pensión de los jubilados si el número de los que trabajan es reducido.
En 1865 hubo 615.000 nacimientos en España; en 1903, 685.300 y en 2023, 322.075.
Actualmente es tan bajo el número de hijos por mujer que somos el país europeo con menos nacimientos anuales.
Debemos preguntarnos cuál es el motivo de esta baja tasa de natalidad y las razones para que el ser humano quiera procrear.
Las encuestas muestran que un 15% de parejas prefieren tener una mascota que hijos.
Actualmente en España uno de cada diez niños nace por FIV (fecundación in vitro).
La pregunta que nos hacemos es: ¿tiene sentido crear nuevas vidas?
Hay que reavivar la experiencia de la fecundidad. La vida es algo tan bueno que merece la pena traer vidas al mundo. Produce una alegría difícil de explicar. Ningún médico recibe tanto agradecimiento de sus pacientes como los ginecólogos.

Aspecto del Auditorio.
¿Cómo tratamos este tema en la Clínica Universidad de Navarra?
Tras un tiempo prudente (un año) de la búsqueda de embarazo, se hace un estudio básico de fertilidad:
—Comprobar que no hay dificultad en las relaciones sexuales
—Demostrar que la mujer ovula
—Objetivar que el semen es normal
—Demostrar que el aparato genital de ambos es normal, incluyendo la permeabilidad tubárica
Hoy día el deseo arraigado de procrear se confunde con un derecho.
Hay un beneficio económico sin precedentes en el ámbito de la medicina. Quien está dispuesto a pagar lo que sea, tendrá un hijo, aunque los óvulos no sean de la mujer ni los espermatozoides de su marido o alquilen un vientre en otro país.
En este mundo de la inmediatez y derecho a tener lo que uno desea (incluso un hijo) si lo paga, algunos hospitales ofrecen un tratamiento a la carta. No suelen hacer un estudio hormonal profundo, ni comprueban si hay permeabilidad tubárica. Enseguida ofrecen la FIV.
En algunos autobuses de Madrid hay anuncios de fertilidad. Se le pone precio al hijo, como se hace con los animales de compañía o con cualquier producto a la venta.
El proceso de la FIV es el siguiente:
—Antes de iniciarlo, la mujer recibe un tratamiento hormonal para estimular la producción de óvulos en sus ovarios.
—Después se saca mediante inyección el mayor número posible de óvulos.
—En el laboratorio se mezclan los óvulos de la mujer con espermatozoides del varón en un recipiente de cultivo.
—Los óvulos fertilizados, que llamamos embriones (seres humanos) se implantan en el útero.
A quien paga la FIV se le ofrecen las siguientes posibilidades:
—Con o sin microinyección del espermatozoide en el óvulo
—Con gametos propios (óvulos o espermatozoides) o de donante
—Con o sin diagnóstico de la salud del embrión antes de implantarlo
—Con o sin congelación de los embriones sobrantes
—Se implanta el embrión en el útero materno o en uno de alquiler (en España no está permitido el alquiler).
Se hace el diagnóstico pre-implantacional para saber si el embrión es euploide (número correcto de cromosomas) o aneuploide (células con número desigual de cromosomas). Para ello se hace una biopsia del embrión que lleva consigo la extracción de una parte importante de sus células, es decir, de parte de su cuerpo.
Los que tienen cualquier alteración genética se tiran.
Como no se implantan en el útero más de tres embriones, los sobrantes se tiran o se congelan, aunque la biopsia no muestre alteraciones.
—¿Todos tenemos derecho a tener un hijo?
—El amor es siempre es fecundo, aunque no se tengan hijos.
Debate ético
Como se pueden tener hijos por FIV, se abandona la relación sexual. Con frecuencia se pide al varón que se masturbe para poder recoger su semen.
Se hace una microinyección sistemática de un espermatozoide en un óvulo.
Cuando se inyecta un espermatozoide se puede pinchar en el sitio inadecuado.
Después se seleccionan los embriones (seres humanos). Como se procura que haya muchos para elegir los más perfectos, los que tienen alguna imperfección o simplemente sobran, se tiran o se congelan.

Un momento durante la conferencia.
La ética es un espacio, más que una línea.
La modificación genética tiene problemas éticos evidentes.
Las técnicas han evolucionado desde la FIV clásica a la FIV en mujeres mayores de cuarenta años; a partir de esta edad la tasa de éxito es muy baja, a no ser que se usen óvulos de otra mujer.
En la microinyección de un espermatozoide se obliga a un óvulo a que sea fecundado (y pueda ser dañado). Después, es una máquina quien decide qué embrión se debe meterse en el útero. Se hace la biopsia del embrión quitando un trozo de su cuerpo. Esto tiene que pasarle factura.
¿Es necesario congelar embriones? No es verdad que el éxito de que permanezcan vivos durante años sea tan bueno. Muchos de ellos mueren en el congelador.
En este momento se están vitrificando ovocitos. El óvulo y el espermatozoide son células moribundas (el espermatozoide no vive más de 7 días y el óvulo no más de 48 horas)
En los nacidos por FIV, la tasa de complicaciones durante el embarazo, parto, postparto y desarrollo infantil es enorme. Se calcula que el porcentaje de problemas es un 37% mayor en niños nacidos por FIV que en embarazos normales.
Las siguientes generaciones serán testigos cuando los nacidos in vitro se rebelen al saber cómo han nacido. Están empezando a aparecer hijos in vitro que preguntan quiénes son sus padres, por qué no tienen hermanos y por qué estuvieron congelados durante años.
Es mejor no hacer microinyección, no biopsiar al embrión, no congelarlo, etc.
En resumen, los problemas éticos son los siguientes:
- Abandono de la unión sexual
- Microinyección de un espermatozoide en el óvulo (que puede dañarlo)
- Diagnóstico preimplantacional
- Manipulación embrionaria
- Selección embrionaria
- Modificación genética
- Congelación embrionaria
- Descarte de embriones
De momento en nuestro país se permite todo (excepto alquilar un útero) en la reproducción asistida. El embrión no tiene salvaguarda.
En la Clínica Universidad de Navarra no hacemos FIV por problemas éticos, pero conseguimos con frecuencia que nazcan niños. Fomentamos mucho la unión sexual, ya que el hijo debe proceder de un acto de amor. Estudiamos los gametos de la pareja.
Hemos desarrollado técnicas capaces de desobstruir la trompa de Falopio y generalmente lo conseguimos con lipiodol.
Somos capaces de desligar las trompas en mujeres que quieren desligarlas
Estamos dando vueltas a la transferencia de gametos en la trompa, mantener unos días en la vagina al óvulo fecundado y luego meterlo en el útero. Todavía está sin decidir.
Una de las preguntas del público fue la siguiente:
—¿Es bueno que un matrimonio que no puede tener hijos adopte un embrión congelado para que se desarrolle en el útero de la mujer?
—Respuesta: la solución ética es muy compleja. Al papa Juan Pablo II le plantearon esta pregunta y después de pensarlo mucho dijo que no veía la solución. De momento la Iglesia no se ha pronunciado sobre la ética de esta posibilidad. Muchos piensan que descongelar un embrión e introducirlo en un útero tiene que ver con el encarnizamiento terapéutico. Una opción es descongelarlo y enterrarlo dignamente.
De momento la Iglesia, de quien nos tenemos que fiar en cuanto a la moralidad de los actos, no lo ve claro. Por este motivo no se debe aconsejar.