
El Parlamento británico despenaliza el aborto en cualquier etapa.
Varios medios de comunicación han anunciado que el Parlamento británico aprobó recientemente (el martes 17 de junio) una reforma al Proyecto de Ley sobre Delincuencia y Policía, de modo que en Inglaterra y Gales se despenaliza el aborto en cualquier etapa de la gestación. Ahora la mujer que aborta deja de estar sujeta a la pena de cárcel.
La enmienda, calificada de histórica, ha sido debatida y sometida a votación en la Cámara de los Comunes, donde ha sido aprobada con 379 votos a favor, frente a 137 en contra. Al tratarse de una cuestión ética y de conciencia, los diputados pudieron ejercer el voto de acuerdo con sus creencias personales y no bajo la disciplina de sus respectivas formaciones.
Según los principios morales y éticos de cada persona o institución, las reacciones han sido variadas. Así, la laborista Tonia Antoniazzi, que se encargó de presentar la ley, ha asegurado que la legislación hasta ahora vigente, que procedía de la época victoriana y fue aprobada en un Parlamento compuesto exclusivamente por hombres, estaba obsoleta y se utilizaba cada vez más contra mujeres y niñas vulnerables. A la vez, la líder del Partido Conservador, Kemi Badenoch, que votó en contra, dijo que cuanto más tarde ocurre el aborto en el embarazo, más complicaciones médicas puede sufrir la mujer que se somete al procedimiento. Por su parte, la Sociedad para la Protección de los Niños no Nacidos ha indicado que se trata de una reforma extrema y peligrosa que despenaliza todos los abortos.
Más de 250.000 abortos practicados en 2022
Según los últimos datos oficiales, se practicaron en Inglaterra y Gales más de 250.000 abortos en 2022. Hasta ahora la legislación permitía el aborto si era aprobado por dos médicos en las primeras 24 semanas de gestación. Muchos miembros del Parlamento británico opinan que se ha dado un paso histórico al despenalizar el aborto hasta el final de gestación. Esto significa que las mujeres podrán interrumpir su embarazo libremente en cualquier etapa sin temor a ser criminalizadas, algo que no ocurría desde la legalización original en 1967. La medida también elimina la necesidad de la autorización de dos médicos para aprobar el aborto, de modo que se amplía el acceso y la autonomía reproductiva. En realidad, no se aprueba la reproducción, sino el parricidio.
Ana del Pino, comentando esta noticia en el Observatorio de Bioética Universidad Católica de Valencia, dijo: «es un reflejo alarmante de la grave crisis y decadencia moral en la que se encuentra nuestra sociedad». Y añadió: «La brutalidad de esta práctica radica en la profunda deshumanización que genera en la sociedad». Cuando se permite que un bebé sea asesinado en el momento de su nacimiento, se envía un mensaje claro: la vida humana tiene un valor relativo que puede ser desestimado por conveniencia. Esta deshumanización no solo afecta a los bebés, sino que también tiene repercusiones en la percepción que la sociedad tiene sobre la vida en general».
Actualmente, bajo la fachada de los derechos reproductivos, estamos llegando al infanticidio; es decir, al asesinato intencional de un bebé o un niño. La mayoría de la gente pensábamos que esta praxis atroz, históricamente practicada por diversas razones (falta de recursos, vidas no deseadas o práctica de sacrificios rituales), estaba ya abolida de nuestra sociedad por considerarla un delito grave en la mayoría de las jurisdicciones. Sin embargo, la aprobación del Parlamento británico aboca a instaurar el infanticidio legal, en el que la vida humana se convierte en un bien de consumo, evaluado únicamente en términos de conveniencia y deseo.
Cuando el valor de una vida humana se mide por criterios utilitarios o de deseos, la experiencia histórica es que la sociedad se embrutece y se cierne sobre ella una cultura de la muerte en la que, como comenta del Pino: «el genocidio y la limpieza étnica no son meras exageraciones, sino lecciones del pasado que debemos recordar y aprender». Y termina con una clara advertencia: «si no actuamos ahora, el tsunami de la muerte arrastrará con él no solo a los no nacidos, sino también a la humanidad misma. La lucha por la vida es una lucha por nuestra propia humanidad, y es hora de que la defendamos con todas nuestras fuerzas».
¿Por qué se defiende el derecho de la mujer en el aborto? La primera impronta, puede ser porque es persona. Si este fuera el caso, ¿el nonato, pierde todos los derechos como persona, para otorgárselos a otra persona (su madre)? A priori, no solo no parece justo, sino que es injusto que una persona (aunque sea no nacida), pierda el derecho a vivir porque la madre lo decida; es más, es un asesinato, ¡ya se que duele llamar a las cosas por su nombre!, pero es la realidad de unos hechos que la sociedad no quiere ver, pero su ceguera no anula el hecho en si.
Siguiendo con el razonamiento de la pregunta que encabeza este comentario. Profundizando más en el asunto, ¿que, diferencia hay entre el momento cero más la enésima fracción de tiempo de creación de la vida y el mes noveno? solo el tiempo. Entonces, si solo es el tiempo lo que rige para la toma de decisión sobre la vida o la muerte de una persona, el derecho a vivir no se anula por la decisión de un tercero sobre un ser totalmente indefenso; distinto sería esa forma de obrar, si pudiera defenderse por si sólo. Pero analicemos en profundidad el asunto.
Otro razonamiento sobre el mismo asunto: Hay personas defensoras con entusiasmo de los derechos de los animales irracionales, ¿no merece la misma defensa otro animal racional? Soy defensor de la vida humana y estoy en contra del aborto, porque el ser humano no tiene derecho a quitar la vida a otro ser humano.