
Marcha Nacional por la Vida en Washington D.C. el 23 de enero de 2026. EFE/EPA/Shawn Thew/POOL
Isabel Coma Canella, vicepresidenta de AGABI
Desde 1974 hasta hace pocos años la ayuda de EE. UU. a países pobres ha estado condicionada por unas ideas —aconsejadas en el informe Kissinger— contrarias a la familia. Las ayudas prestadas incluían aborto, anticoncepción, esterilización, cambio de género a jóvenes y eutanasia. Fue el presidente Nixon, a principios de la década de 1970, quien dijo que convenía disminuir la población de los países pobres para que tuviesen mayor acceso a los recursos.
En los años 2009-2017, siendo Obama presidente y Biden vicepresidente, EE. UU advirtió a Kenia que, si volvía a permitir la familia provida, dejaría de enviarle dinero. Bajo esta amenaza se ha manipulado no solo a Kenia, sino también a otros países, presionados a renunciar a sus valores culturales y morales a cambio de ayuda económica.
Esa era ha terminado, ya que la administración Trump (en su primer y segundo turno) ha denunciado el informe Kissinger. Ahora la estrategia de América es promocionar la salud global, la familia y la asistencia sanitaria en países pobres.
EE. UU. ha ayudado a las naciones en desarrollo, pero a la vez les ha inculcado la anti-natalidad hasta hace pocos años. Actualmente se están impartiendo en América conferencias y seminarios sobre la ayuda a las naciones menos desarrolladas. Ahora se promociona la vida humana y la familia, en lugar del aborto y los anticonceptivos. Se enseña el auténtico cuidado de la salud. El presidente Trump apoya todo esto, aunque también apoya la FIVET (fecundación in vitro), contraria a la moral y con malos resultados en cuanto a natalidad.
Tras la anulación del derecho federal al aborto, los activistas provida han centrado sus esfuerzos en prohibir o limitar el aborto en cada estado, tratando de lograr la protección total del ser humano desde que es concebido.
En enero de 2026, miles de activistas antiaborto se manifestaron en la edición 52 de la Marcha por la Vida en Washington, desafiando el frío y reafirmando su compromiso de «cambiar la cultura» para que el aborto sea considerado inaceptable. Además, numerosos grupos provida están aumentando sus esfuerzos para apoyar a mujeres embarazadas y familias; promocionan centros con recursos para el embarazo y políticas de adopción, buscando alternativas reales al aborto.
Tras la anulación del derecho constitucional al aborto en 2022, las reacciones provida de las iglesias en los EE. UU., incluyendo las católicas y evangélicas, han sido intensas y multifacéticas; Desde el año 2022 ha aumentado la ayuda a mujeres embarazadas y la seguridad de sus recintos, para evitar el vandalismo y los ataques. Una vez más, como cada mes de enero, el 23.01.2026 miles de manifestantes hicieron la Marcha por la Vida en Washington hacia el Capitolio de EE. UU. Como relata la periodista Beatriz Silva de Lapuerta, de la Fundación Enraizados, la marcha se convirtió en un evento de celebración y de llamada a la defensa de la vida en los estados que aún no han restringido el aborto. Después de los discursos de varios oradores, la marcha se dirigió desde el monumento a Washington hasta el Tribunal Supremo, frente al Capitolio. En la cabeza y sosteniendo la pancarta icónica de la marcha, este año estuvo Wheaton College, la presidenta de la organización “Voice for Life”, quien declaró: “El aborto no es una cuestión de derechos de los estados que se pueda ignorar. Es una crisis fundamental de derechos humanos que pesa sobre los hombros de Estados Unidos. Nuestro país llegará a ser grande cuando todos los no nacidos estén protegidos por el derecho a la vida”.
La Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU. (USCCB) ha escrito un documento sobre asuntos de bioética médica, donde muestra la enseñanza de la Iglesia sobre el cuidado de la salud, basado en la dignidad de la persona. Todo el mundo tiene derecho a cuidar su salud y acceder a la asistencia médica necesaria. Ahora, EE. UU. ofrece asistencia médica: no solo a sus ciudadanos, sino también a otros países necesitados de ayuda. Reconoce que durante años ha promocionado la esterilización, el aborto, la eutanasia, el cambio de género a jóvenes, etc. Todo esto ha sido una falta de respeto a la persona humana. Ahora es necesario prohibir el aborto en los estados donde todavía es legal.

Estudiantes del Wheaton College en Wheaton, Illinois, sostienen la pancarta de la Marcha por la Vida frente a la Corte Suprema de Estados Unidos durante la Marcha por la Vida anual en Washington el 24 de enero de 2025. Foto/OSV/Elizabeth Frantz, Reuters
La ley natural, inherente a la naturaleza humana, muestra la dignidad de la persona, a quien debemos respetar. La Iglesia no lo impone, sino que enseña a conocerlo. Debemos saber cuáles son los derechos humanos y tenerlos siempre en cuenta. Existe el juramento hipocrático de los médicos desde el siglo V antes de Cristo, que consiste en no recetar lo que pueda dañar a sus pacientes, aunque se lo pidan. También es inmoral dar dinero a otras naciones a cambio de faltar al respeto de las personas que allí viven.
Como la historia ha demostrado, la anticoncepción y el aborto no mejoran la situación de un país: no disminuyen su pobreza, ni la falta de acceso al cuidado de la salud, ni el desempleo… Lo que mejora la situación de un país es el reconocimiento de la dignidad humana.
Según Fray Boquet, director de Human Life International, para ayudar a otros países debemos en primer lugar conocer sus valores y cómo aproximarnos a ellos. Vamos a ayudarlos sin imponer conductas inmorales que contradigan sus principios. Vamos a ocuparnos de las enfermedades infecciosas, mejorar la infraestructura en asuntos de salud, ayudar a la educación… Hay muchos aspectos en los que nuestro gobierno puede ayudarlos. Debemos ver con visión moral a la persona humana si queremos mejorar un país.